No Country for Old Men

por patrickjmacosta

Al terminar de ver la película me quedé con esa sensación que tienes cuando ves algo grande, pero todavía no terminas de asimilarlo del todo. Los comentarios que vi sobre “No Country for Old Men” son diversos; como siempre sucede con lo que despierta apasionamientos (ya sean positivos o negativos) que derivan de distintas percepciones y modos de apreciar una obra artística (gustos, conocimientos, experiencia). Desde los críticos que saludaban la apuesta (hoy en día, atípica) de La Academia por premiar la calidad en contra de lo convencional, hasta los que llegaron a los límites del aburrimiento y la calificaron de un verdadero fiasco. Lo cierto es que a mí sí me gustó (bastante), y aquí dejo una pequeña apreciación sobre ella (ALERTA SPOILERS, SI NO LA HAS VISTO NO SIGAS):

Asistimos al relato de tópicos muy conocidos, pero que aquí son contados de manera reflexiva y muy pesimista: el triunfo del mal sobre los valores obsoletos del pasado. Esta encarnación desfasada del bien es encarnada por un correcto Tommy Lee Jones, el nostálgico Sheriff del pueblo de Texas en donde ocurren los primeros hechos. Desde el inicio nos da a conocer su forma de pensar, el sentimiento de verse sobrepasado con los acontecimientos actuales que no comprende; quizá se niega a hacerlo. Nos cuenta un caso de un asesino que fue enviado a la silla eléctrica gracias a su testimonio, que al parecer mataba por puro placer. El contexto se presenta como hostíl y peligroso, a diferencia de las añoranzas del pasado donde los hombres de ley no necesitaban llevar armas (algo difícil de creer, según lo que él mismo dice).

Llewelyn Moss (Josh Brolin) es un cazador aficionado, que por casualidad (Chigurh diría que los principios que tiene lo han llevado allí) se encuentra en medio de una matanza de traficantes de droga. El lugar y momento equivocados, sin lugar a dudas. El conflicto que se nos presenta en la historia es simple: un hombre encuentra dos millones de dólares y decide quedarse con ellos. Ahora, a pesar de ser como es, Llewelyn debe enfrentarse a ciertos conflictos morales, como el de llevarle agua al mexicano moribundo (la peor decisión de su vida, según sus palabras). Es desde este momento en que el cuerpo de la trama empieza a moverse, y Moss debe hacer hasta lo imposible para salvar su vida. Aquí McCarthy (el autor de la novela), nos presenta algo que también nos dejó entrever en su primer guión original, The Counselor (Ridley Scott, 2013) y es que la violencia y la maldad se han salido de cualquier límite controlable (como le comenta el otro oficial al personaje de Tom Lee Jones, todo se trata sobre drogas y dinero). Sin embargo, lo que faltó en ese film, una dirección visible (la película es prácticamente de McCarthy), aquí se encamina por una genial dirección de los hermanos Coen; un trabajo serio para el que dejaron de lado, en parte, su ácido y característico humor negro y se centraron más en la sobriedad de la obra.

Mención aparte merece la participación de Javier Bardem, sin duda el mejor papel en el que lo he visto. El actor se mete en el personaje de Anton Chigurh, el psicópata asesino, de manera magistral y totalmente creíble. Incluso hay escenas, como la del grifo, en la que te da la sensación de estar en una película de terror y suspenso. Poco a poco vamos conociendo su personalidad, un hombre despiadado que, a pesar de ello, se rige por ciertos principios. A veces deja el destino de una persona al azar, tirando una moneda (lo cual es una excelente alegoría de su frialdad). A él lo contratan para recuperar el dinero luego de la fallida transacción con los mexicanos, sin embargo su empleador (se supone que un intermediario que trabaja para la gente que es dueña de los dos millones), no confía en él puesto que cometió asesinatos indiscriminados incluso contra su propia gente. Entonces, toma dos acciones en el asunto: contrata a otro asesino / cazador de recompensas llamado Carson Well (un desapercibido Woody Harrelson, quizá la actuación menos favorable junto a la de la esposa de Moss) para que recupere el dinero y se deshaga de Chigurh (se conocían). La otra es darles un identificador a los mexicanos, para que también busquen el dichoso maletín que tenía un aparato de rastreo(“mientras más gente lo esté buscando, mejor”). Para resumir un poco, que ya me he extendido demasiado, Chigurh acorrala a Moss que se estaba escondiendo en moteles de poca monta, mata a unos mexicanos que también lo estaban buscando, tienen un enfrentamiento donde lo hiere (y él es disparado en una pierna, que luego lleva a la estupenda escena de la farmacia). Moss debe escapar a México, así que tira el maletín cerca del río que está en la frontera. Aquí creo que también se da otra pequeña muestra del discurso ideológico de la película, que es la avaricia (en contraposición de la filantropía) de las nuevas generaciones cuando Moss le compra una chaqueta a un adolescente. Termina en el hospital, y es encontrado por Carson que se ofrece a ayudarlo a cambio del dinero.

Al final de todo esto, Carson encuentra la ubicación de la valija pero es asesinado por Chigurh, y le da a dedicir a Llewelyn si quiere entregar el dinero y morir, o dejar morir a su esposa. Esta es otra decisión ética para el personaje, que opta por tratar de buscar al asesino y matarle. Le dice a su esposa que vaya a un hotel en El Paso, y que él también iría allí. Para esto Anton ya había asesinado a su empleador, por no confiar en él. La cuestión es que uno de los mexicanos aborda a la madre de Carla Jean (la esposa, interpretada por Kelly Macdonald) y descubre en dónde estará Moss. Él llega al hotel antes que ella, pero poco después es asesinado en un tiroteo. Justo en ese momento llega Ed Tom, el Sheriff para presenciar la escena sangrienta y la matanza. Después de eso llega la esposa, para darse cuenta de que Moss estaba muerto. El Sheriff vuelve a la escena, y en lo que puede llegar a ser un encuentro con el personaje de Bardem lleno de suspenso (que al final no sucede), se convierte en la decisión definitiva de Ed Tom (se deja entender que Anton huye con el dinero, ya que fue a la escena del crimen a recuperarlo y se ve que Moss lo había vuelto a esconder en la ventilación).

Anton Chigurh representa lo opuesto a Ed Tom Bell. Cuando sale de asesinar a la esposa de Moss (por la promesa que le había hecho, una reafirmación de su personalidad), tiene un accidente de auto que lo deja grave. En lugar de esperar a la ambulancia que estaba llegando, decide hacerse un cabestrillo con la camisa que le compra a un puber del vecindario y se va como si nada (en el libro le entrega el dinero a un tercero, porque se supone “tenía ciertos principios”. Aquí se deja de manera ambigua el hecho de que lo haya tenido o no, aunque se intuye que sí). Esto representa el triunfo de la violencia y el mal, la superación que siente Ed Tom sobre su propia labor ya que sus métodos son insuficientes. Hay algunos guiños a esto en la película, como cuando Anton asesina al oficial que lo había capturado en un principio sin ningún problema, o cuando Ed no se da cuenta del arma asesina a pesar de estar hablando de ella en su conversación con Carla Jean. Cuando Ed Tom tiene la determinación de retirarse, tiene una pequeña conversación con un amigo / familiar en silla de ruedas que le hace ver como las cosas no son ni mejores ni peores, sino que siempre han seguido la misma tendencia. Y creer lo contrario es simple vanidad.

En la escena final vemos cómo el ex Sheriff se siente intranquilo en su casa, a pesar de saber que ha tomado la decisión “correcta” al no estar más en ese mundo en el que no puede ser capaz de hacer nada (y de ahí el título, no es país para “débiles” o “viejos” [varias veces comenta que está envejeciendo, y esto es en doble sentido]), aún cree que debería haber hecho algo más, por lo que se siente insatisfecho (y trata de mantenerse ocupado, como cuando le dice a su esposa que quiere ayudarla y esta le dice que mejor no). La última secuencia de la película son los sueños que Ed tiene la noche anterior. Son dos (se los cuenta a su mujer):

En el primero, su padre le da dinero y este lo pierde. Creo que aquello representa la carga y responsabilidad que su padre le había delegado (él viene de una familia de Sheriffs), y que ha fallado en su propósito. El segundo, mucho más interesante, se desarrolla en un escenario de “los viejos tiempos”, donde él cabalgaba junto a su padre en un paso de unas montañas. Su padre lo pasa, y tiene en la mano un cuerno encendido como una antorcha. Hace frío y todo está cubierto de nieve, él también quiere hacer un fuego para alumbrarse de esa oscuridad (la maldad iluminada por la justicia). Sabe que al lugar en el que llegue, su padre lo estará esperando. Lo esperará para pasarle la antorcha y pueda alumbrar su camino de cualquier mal. Pero luego de eso, despierta.

Mucha gente no le encontró sentido a esta escena final y pensó que era un despropósito, pero para mí es la escencia de todo lo que se ha contado anteriormente. El encuentro con la realidad.

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