Filosofía lingüística: cuestión fundamental

por patrickjmacosta

[…]Ahora, ese proceso informativo puede ser intencional o no intencional. En el segundo caso, manifestaciones naturales que entendemos de una u otra forma. En el primero, creo que un signo como emisor no transmite o comunica nada en sí mismo si es que no hay un receptor, porque no tendría un sentido. Por lo tanto, no existiría como forma de lenguaje: una de sus características es ser artificial, vacío. Dependiendo de la asignación que se le haga. Sin embargo, la transformación de fonemas utilizados en el lenguaje y el habla; también son símbolos más abstractos cuya asociación se dio por conveniencia general a través del tiempo.
Si cada emisor te toma como elemento cambiante y te transforma en palabras transmitidas por medio de la lengua o el lenguaje; y estas varían no solo con los que trasmiten el mensaje sino también con los receptores, eso quiere decir que cuando tomamos a alguien y lo convertimos en objeto abstracto utilizado en un código de información (de múltiples formas y características) esto no sólo es exclusivo de las personas. Cualquier símbolo o signo que contenga ese ‘algo’ (ni siquiera un objeto necesariamente, un concepto por ejemplo) puede coger ese ‘yo’ y convertirlo en múltiples imágenes exteriores. Por lo tanto, eso nos lleva a preguntarnos… ¿Qué tanto conocemos del mundo real y qué es imaginario? Pero lo que nos funciona está fuera de discusión. Aún así es interesante ver que, si a nivel interno nosotros mismos nos representamos de cierta forma (como la queremos ver, que no es precisamente la ‘verdadera’ -si es que existe alguna-) entonces, ¿cuál sería la representación real de lo inmaterial? ¿No sería acaso la que nosotros le asignemos como sus “creadores”? Pero quienes ‘nosotros’. Incluso en ese momento se convierte en un simple espejismo.
Y es curioso pensar que, si es que como forma de comunicación no intencional se dan los elementos y símbolos (o signos) cuya intención de origen no es transmitir el significado que le asignamos; entonces nosotros estamos todo el tiempo comunicando de manera no intencional.
A pesar de que pensemos lo contrario.

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