Vacío

por patrickjmacosta

Cuando caía por un abismo, y ninguna mano lograba alcanzarme; cuando estaba a punto de sumergirme en la profunda obscuridad de un abismo sin fin —el vacío eterno olvidado por el tiempo—, el resplandor de la mañana palideció ante la imponente presencia de un extraño visitante. Envuelto en espiral de llamas, un coro de cánticos aclama su llegada; como el inexorable devenir de un dios que anuncia el principio de toda condena. ¿Eres ángel o demonio? Puesto que tus intenciones no son claras: Tu mirada apacible, y en las manos espadas. ¿Eres justo o implacable? Si veo en ti luz, esa luz me quema. Llévame contigo, no quiero sentir más dolor; o atraviésame con tu instinto asesino, pero no me dejes aquí.

Al olvidar el efímero placer de lo inefable (en el que por un instante eres feliz) el miedo invade todo tu ser, todo lo que eres. Incluso la muerte tiembla ante los designios del retorcido destino.

Sin sentido, sin objetivo, nuestro camino, el de todos, termina aquí. En este frío y oscuro abismo, en donde las ilusiones se apagan, los sueños no son más que pesadillas y la esperanza huye despavorida. Sin importar lo que hayamos hecho en la vida, vamos al mismo lugar. Cielo e Infierno son lo mismo. El visitante se acerca más y más, cada vez más cerca… Mi respiración, mis latidos, mi alma y espíritu, se marchitan, se apagan… ¡Y por fin! Una mano logra alcanzarme; es como el hielo, pero aún más fría; es como la muerte. Veo el rostro de la mujer que una vez amé, sonríe y me da el beso que acabará con todo, con el sufrimiento que me mata. Al abrir los ojos, veo un túnel, me pregunto si habré llegado hasta el final del abismo.

Un camino de luz me espera. Y en el último momento, el emisario que acabará con mi existencia, con todo lo que soy. Puedo verla, la lanza divina que devora el aliento. Ahora no soy más que polvo; polvo cósmico, pero polvo al fin y al cabo.

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