¿Qué tipo de lector eres?

por patrickjmacosta

He aquí la guía de diagnóstico que han elaborado en The Atlantic para ayudarnos a descubrir el tipo de lector que llevamos dentro:

El lector promiscuo: empieza un libro y no duda en abandonarlo por otro. Así es su dieta lectora. No puede evitarlo. Le gusta demasiado leer y no sabe decir que no.

El lector cascarrabias: voraz a la par que exigente. Nunca deja un libro a la mitad aunque no le guste nada y opine que el autor no sabe juntar dos frases seguidas con sentido. Suele lanzar el libro contra la pared.

El lector cronológico: lento y constante. Se compra un libro, lo lee y vuelve a la librería a por otro. Es la antítesis del lector promiscuo. Sólo abandona un libro sin terminar de leerlo si tiene una razón de peso y ni con esas se libra de los remordimientos de conciencia.

El lector aniquilador: siente pasión por los libros, los lleva a todas partes y, por eso, toda su biblioteca está formada por libros con las hojas sueltas, las cubiertas rotas y las páginas amarillentes. Quiere tanto a sus libros que ni se da cuenta de que les hace daño.

El lector ocupado I: amante de los libros, entra a una librería y no puede evitar comprar varios ejemplares. Luego llega a casa y los coloca en una estantería o en la mesita de noche como si fueran una obra de arte. Pero está muy ocupado y tarda meses, años incluso, en abrir los libros y leerlos. Cuando lo hace, lamenta haber tardado tanto en leer esa maravillosa pieza literaria.

El lector ocupado II: no le gusta leer, compra los libros para presumir.

El librófilo: más que leer, le gustan los libros. Los viejos, por su olor, sus arrugas y sus páginas amarillentas, y los nuevos, por su olor, su frescura y su disponibilidad.

El anti-lector: nunca lee libros porque son demasiado largos.

El espíritu libre: dícese de un adulto que lee literatura para jóvenes o de un niño que lee libros para adultos. Antaño esto era causa de sonrojo, pero ya no. La sociedad ha aceptado a estos espíritus libres que nunca han hecho caso de las estrictas categorías del mercado editorial.

El multi-tarea: lee varios libros a la vez, confunde tramas y personajes, pero siempre los termina.

El lector somnoliento: sólo tiene tiempo de leer cuando acaba el día, en la cama. Está comodísimo y el libro es fantástico, pero no consigue mantener los ojos abiertos y se despierta a las tres de la mañana para cerrar el libro y apagar la luz. (vía The Atlantic)

Tomado de: http://blogs.elpais.com/papeles-perd…ctor-eres.html

 

Creo que soy un poco de —casi— todo.

Por ejemplo, a veces soy un lector promiscuo: Estoy en la página 100 de un libro, y por una razón u otra (que no necesariamente es que no me haya gustado) lo abandono y empiezo uno nuevo. También algo cascarrabias; cuando siento la necesidad de terminar un texto (forzadamente) insoportable y tonto. Me dan ganas de aventarlo contra la pared  aunque después me da pena (el libro en sí, mas no su contenido). Cronológico definitivamente no soy, así que eso está descartado. Pero sí moderadamente aniquilador; llevo uno que otro libro a visitas familiares o a algún lugar en el que se que pasaré, aunque sea breve, un tiempo de aburrimiento. En esos casos terminan ligeramente maltratados.

Me considero en mayor medida un lector ocupado I: Puedo comprar varios libros y dejarlos en el estante bastante tiempo para que, cuando los lea, me arrepienta de no haberlo hecho antes. Presumir libros es estúpido (y más aun cuando no te gusta leer) pero admito que lo he hecho un par de veces para fastidiar a algún amigo o amiga que tiene postergada la lectura de un libro que yo haya terminado; pero es más el hecho de haberlo leído en sí que de tenerlo, aunque también jajaja. Así que debo tener un cierto porcentaje de lector ocupado II, creo yo.

Definitivamente cumplo con las características del librófilo, me encanta oler los libros, viejos o nuevos (con sus diferencias específicas) y observarlos como si serían una obra de arte, y a veces tratarlos con cariño.

En ciertas ocasiones, se me da por ser anti-lector y cuando estoy a punto de abordar un libro de mi interés, me da una flojera tremenda.

Cuando era niño leía libros «para adultos», y hace no demasiado tiempo terminé la saga de Harry Potter en menos de dos semanas. Así que algo de espíritu libre tendré (: además de que es mi nombre favorito haha (de esta guía).

Multi-tarea: Sí suelo intercalar en la lectura (incluyendo lo académico con lo ‘estético’ [si se puede llamar así, que va a ser que no]) pero no confundo tramas ni personajes.

El lector somnoliento:
He leído libros de madrugada y me he mantenido despierto; así como también cientos de veces me he quedado dormido con uno al costado mío, y no necesariamente a altas horas de la noche.

Supongo que eso es todo. Mis hábitos de lectura son un poco confusos.

Anuncios