El otoño rojo

por patrickjmacosta

Después de la primavera —donde los pájaros cantan y las flores crecen—, la época del otoño rojo es la más bonita del año. No todo en la estación es color de invierno y proyecta tristeza, melancolía, o quizás nostalgia. Es, aunque no por lo contrario, un sentimiento más bien distinto. Emociones entremezcladas conviven en una extraña armonía.. es confuso, y muy claro a la vez.

Aún puedo verla, oh Dios sí, aún la veo. A veces tengo la impresión de que existe, en el sol, el equivalente a la luna llena. No importa, ya no importa… como sea, ese día resplandecía en lo más alto, y a pesar de que siempre lo ví con extrema indiferencia, me llamó especialmente la atención. Pude verlo, pude ver sus ojos, o algo parecido; también ví su corona, ahora entiendo por qué lo llaman Rey, después de todo. Pero pude verlo, oh sí que pude verlo, y estos ojos —que en otro tiempo no soportaban su presencia—, a diferencia de la eternidad, no estaban desgarrados. Proferí un fuerte grito, pero no estremeció a una multitud, ni a nadie: estaba solo. Pero no fue para darme cuenta de ello que lo hize, y tampoco fue porque creía que se trataba de un sueño, como cuando te aprietas con fuerza para despertar de sobresalto. Mucho menos quería explotar de ira, hacerle sentir mi cansancio a la naturaleza, a la vida… mi deseo de escapar y ser libre, al menos un día. Tampoco quería hacerme preguntas del tipo existenciales… ¿por qué llorar si puedes morir? ¿existe algún sentido? Solo se que voy, mas la dirección la desconozco (quizás sea eso a lo que llaman “destino”).

¡Pero no!, no grité por eso. Lo hize porque quería sentir, sentir esas sensaciones que invadían mi cuerpo, en un solo lugar, en esas hojas rojas que parecían sangre, lágrimas de un secreto mal guardado. Amor, odio, pasión, lujuria, inocencia, vida y muerte… todo estaba en un mismo sitio, una misma estación, en aquel otoño, que ahora recuerdo vagamente, y a la vez es lo más vívido que tengo en mi ser. Aquella imagen, tan pura y perfecta.. (ahh sí, no debo olvidar que yo no uso esa palabra) aquella imagen, tan excelente y pura, incluso competía con el sol. Los cabellos más dorados que he visto, brillaban incluso más que la descripción anterior, y sus ojos, contrastaban con el día; eran una afrenta a la luna, la noche, y a todas sus estrellas. ¿Cómo puede haber alguien así? Un error de la creación, si es que existe alguno, sería precisamente esa bella joven; blanca como la nieve y transparente como el hielo, en el más frío invierno, el mismo invierno que no merece mis palabras (y el mismo que si podría hablar me diría que no son gran cosa).

El viento es algo raro y curioso, no sabes cuando te puede jugar una mala pasada, o tal vez buena. ¿Sinceridad? ¿astucia? ¿sensualidad? ¿mentiras? no lo sé. No tengo la más mínima idea de que reflejaba su sonrisa, pero también era blanca, igual que ella. Sus cabellos al viento, su blanca sonrisa, sus ojos similares a la noche, ¡Ah! Claro que era una vista magnífica, algo que, por algún extraño motivo, me llenaba de felicidad, de calma y yo…, así como no podía evitar el viento, ni a los sílfides que revoloteaban sobre nuestras almas, tampoco podía evitar sonreír, ni llorar tampoco, era como la danza espontánea de ese vestido rojo (que por cierto, hacía juego con las hojas), algo que no era una acción deliberada. También podía oír la música, un coro de ángeles, príncipes, y serafines; aunque desconozco porqué solo se encontraban dos reinos.

Quizás las virtudes, poderes, y dominaciones, estaban ocupados con otros asuntos, más importantes para la humanidad, o quizás se manifestaron de forma distinta, o no sabían cantar, no lo sé. Así como tampoco sé si en ese momento estaba muerto, para después volver a la vida, que es exactamente lo que sentí. En realidad hay muchas cosas que desconosco, pero trato de buscarlas, trato de encontrarlas, agarrarlas con mis manos, sentirlas, volver a sentir esas emociones, y nuevas también. En este momento, solo espero un día, el mismo día de otoño rojo que me llevo a experimentar lo que los sabios del norte llaman iluminación, las leyendas del este nirvana, y las doctrinas del sur despertar. En esta vida, miro al cielo y me pregunto ¿volveré a escuchar el llanto inquebrantable de una falsa condena? ¿podré volar alguna vez? En verdad, y escribiendo esto, me doy cuenta de que es cierto, aunque me sea difícil admitirlo, que hay muchas cosas que no sé. Pero no me importa, seguiré buscando, buscando un camino.. que me lleve hasta…. Que curioso, tampoco lo sé. Ahora, cuando la vea, si es que lo hago, solo me queda preguntarle algo:

¿Por qué me dejaste aquí?.Imagen

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